martes, 14 de abril de 2009

Vivimos en un mundo de conceptos

Escrito por: Daniel Romero-Álvarez (@vakdaro)

Parece que es natural en los hombres desenvolverse en un mundo de conceptos.
Conforme nuestra comprensión de la realidad se despeja y empieza a mirar con atención el mundo se forman las definiciones. Este hecho es un paso necesario en el desarrollo de nuestro cerebro y en el establecimiento de conexiones necesarias que nos ayudan a desenvolvernos como seres sociales que coexisten de forma indefinida en un lugar en el que la supervivencia se enfoca en otros aspectos "sobre-vida".

Gracias a las definiciones podemos determinar con precisión ideas universales que si bien interiorizamos como conceptos son accesibles a todo el mundo, o a la mayor parte de él. Solo los bienaventurados de memoria infalible se jactan de repetir definiciones carentes del sesgo conceptual tal como la convención que en algún lugar estableció en algún tiempo. Sin embargo son las características más comúnes y llamativas de los objetos las que nos permiten establecer nociones universales conceptuales.

La definición, empero, es un establecimiento a posteriori de la conceptualización del objeto o idea. Por este motivo, podría decirse (y solo podría) que surge conforme una sociedad ya se establece como tal y se organiza para que algunos de sus miembros cumplan funciones que otros no, por este motivo se hace crucial la comprensión masificada de los elementos y funciones que rigen la sociedad. Este hecho es la cuna de la definición.

Siendo extremistas podría decirse que sin la definición los individuos de cierta población vivirían en la anarquía total cada quien pensando e imponiendo su percepción subjetiva de la realidad. Qué tal esta fantasía: 50 individuos nómadas descubren la magia de la agricultura por la inspiración misericorde; sedentarios conversos se percatan de un problema importante. 10 individuos son los dueños de granjas y alimentan a su clan conformado por otros 9 individuos. El dueño número 4 se percata que su granja no da la cantidad suficiente de productos para abastecer a los suyos, le urge la necesidad de formar una definición del producto de las granjas. Mira a sus hijos, piensa en la prole de su descendencia, mira las flores crecer en el jardín del pueblo y se pregunta por qué son más prolíferas las granjas de los vecinos? Llama a los otros dueños pero a nadie le importa, cada quien está feliz con la idea utópica de "mi granja produce, y los míos son felices". Cuando el dueño número 6 y 7 empiezan a padecer de escasez se reúnen con el 4 y en una reunión formalista exclaman: "Aquella granja que produce suficiente para diez y le sobra para cinco individuos más es prolífera". Ellos tratan de hacer acuerdos para obtener los sobrantes de los dueños restantes pero como el egoísmo está implícito en el vivir del hombre (como establecen los puntos de vista de algunos psicólogos sociales) no quieren saber del asunto. A la vez los dueños 1, 2, 3, 5, 8 , 9, 10 defininen que lo prolífero de una granja no debe ser establecido pues no existe ni en granjas ni en realidad; para ellos todo responde a un ciclo de bienestar y tragedia al que se debe sobrevivir. Se levantan todos en armas y con los instrumentos del arado establecen una masacre total que no respeta ni mujeres, ni niños, ni númenes, ni definiciones, ni proliferaciones... Anarquía total extremista y utópica, conceptual (por mí, por ellos).

Un hecho importante que cabe resaltar: solo se define aquello que es necesario para la mayoría de los implicados, esto recuerda que muchas decisiones a nuestro alrededor solo responden a necesidades de muchos; una reminiscencia darwiniana de que los débiles aislados están condenados a desaparecer.

Si bien la definición es la consecuencia de la organización y la estratificación de funciones y podría considerarse como un logro superlativo de la conciencia racional de un pueblo; pese a toda la fastuosidad erudita que representa ese logro, lo que realmente perdura es el concepto.

Justificar a ambos lados"Pureza: Cualidad de puro". "Puro: Libre y exento de toda mezcla de otra cosa". Ese simplismo es el que permite que el lenguaje sea la columna vertebral de las sociedades, sin anarquías ni batallas innecesarias. No es puro aquello perfecto inviolable, inalcanzable e intocable que no puede ser conocido, es cualquier cosa exenta de toda mezcla de otra cosa.

Al igual que muchas creaciones intelectuales asombrosas, volvemos aquí también al origen de las formas. Es así que si bien la cuna conceptual pasa por el realismo de las definiciones, vuelve a la mágica abstracción, la misma que con construcciones maduras y complejas permite esa descripción artística indefinible del universo. ¿Acaso no llega a su máxima expresión de conocimiento la locura objetiva de trazos desordenados en el lienzo azotado por la agresividad del autor?

Imagen: La cosecha, Vincent Van Gogh
Definiciones: Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

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