martes, 21 de diciembre de 2010

La proeza

Por: Carlos Antonio Rodríguez

He aquí los resultados del eclipse total de Luna desde la región de Pichincha, en Ecuador: muy escasa visibilidad, apenas unos pocos afortunados tuvieron breves instantes del espectáculo.

Desde las 19:00 del 20 de diciembre estuvimos tras la cacería de condiciones meteorológicas óptimas; pero sin resultado. La estrategia era promisoria. Esta vez decidimos movilizarnos en carros particulares a dónde quiera que sospechábamos que tendríamos un cielo despejado. Al ver que en Quito la cosa no andaba tan bien, nos movilizamos rápidamente al Parque Jerusalem. Ahí aguardamos al resto del grupo, mientras buscábamos un resquicio en el tapete de nubes que se cernía sobre nosotros. Una vez reunidos todos, razonamos que la capa de nubes, que se trataba de un estrato, no debía estar muy lejos de nosotros, talvez a 300m de altura sobre el suelo. Así que armados de un mapa topográfico y un GPS buscamos la localidad más cercana que sobresaliera de aquel punto. La candidata resultó ser Malchinguí, a unos 5 Km al norte.

Mientras tanto, nuestros corresponsales en Quito (uno al sur y otra al norte) e Ibarra nos informaban acerca del estado meteorológico. Ibarra tenía sus sectores despejados, mientras que en Quito la cosa no andaba tan bien. Y nosotros, envueltos por la neblina, en una carretera por medio del desierto, logramos tener un avistamiento de la Luna y sus cráteres. De pronto, nos encontrábamos sobre la nube; en efecto!, no era tan alta, y ahora aparecía apenas como una fina bruma colándose entre los valles del callejón interandino. Sin embargo, todavía quedaban uno nubarrones de los que queríamos deshacernos, así que optamos por ir más alto. Fue así como llegamos a Cochasquí. La ruta la habíamos descifrado en ese momento, con ayuda de nuestros instrumentos de navegación. Pero el lugar no era nada prometedor.

Vientos ascendentes en torno al Mojanda parecían crear una densa capa de nubes, muy difícil de superar. A ratos teníamos una vista privilegiada del valle. Pero la temperatura bajaba conforme se acercaba la medianoche, de tal forma que la humedad del ambiente empezó a condensarse y formar la terrible neblina que terminaría frustrando nuestra empresa. Así que regresamos a Malchinguí.

Eran las 1:00, y ninguna mejoría en el cielo. Por el contrario, la humedad seguía condensándose, surgiendo nubes donde antes no habían. Aprovechamos para calentar un poco de agua con el MSR, y tomar un café bien caliente; justo a tiempo para recibir la inoportuna llovizna. Esperanzados de que aquello sea una señal de que las nubes se estén disolviendo, regresamos a los automóviles a dormir unos minutos.

Las 3:00, y nada! Pocas cosas peores hay en la vida que los intermedios irresolubles. Las nubes descargaron su contenido, pero no lo suficiente para un buen claro. Sin embargo, a través de algunas ventanas notamos que el cielo estaba más oscuro. La Luna había perdido su brillo. En una breve aparición, la vimos bastante recortada en silueta; pero tampoco podíamos dejar de atribuir aquella imagen a un eclipse, pero de nubes borrascosas. Eran las 3:20, cuando recibo una llamada. Era mi amiga Alicia, desde el norte de Quito, ¨Estás viéndolo Carlitos?, la Luna está roja!!, y la cabeza de Orión descubierta cerca de ella". Era algo de esperarse en realidad, la correcta conclusión de nuestros esfuerzos estaba esa noche, en gran parte ligada a la suerte. Avanzamos tan rápido como pudimos hacia Quito, y lo logramos en apenas 45 minutos. Pero ya era tarde, el cielo se inmisericorde se había sellado nuevamente, y el panorama estuvo idéntico al de Malchinguí.


Epílogo: Acerca de cómo atreverse a defender lo indefendible (pretender observar un eclipse en plena tamporada de lluvias).
Lo que hicimos podría tacharse de arriesgado. Nunca tuvimos una buena probabilidad de alcanzar lo que deseábamos. resulta que en esta época del año, según lo reportado por el Inhami (http://www.inhami.gov.ec/) dos corrientes de aire húmedo convergen en el norte del Ecuador, una desde Venezuela y Colombia y otra desde la Amazonía. Ello provoca una fuerte acumulación de nubosidad, y condiciones poco favorables para la observación de fenómenos astronómicos.

En realidad, habían formas en las que se podía esquivar este problema. Una de ellas era subiendo a una montaña alta, que saliera del nivel de los estratos. Podía ser Cruz Loma, en el Pichincha, a 4000m. Ello no es tampoco una garantía, porque a veces hay nubes sobre esta altitud (pero de lo que observamos esta madrugada, parece que no era éste el caso concreto). Otra opción era viajar a un sitio que no se vea afectado por el clima preponderante en la sierra del Ecuador. En tal caso, podíamos haber ido a El Oro o Manabí. Pero logísticamente, nos era muy complicado.

Al final valió la pena el riesgo. Obtuvimos apenas 2 segundos de eclipse parcial, pero también una noche inolvidable en compañía de buenos amigos. Y sabemos que sí hubo gente que observó el fenómeno con mayor claridad, y que también se esforzaron por aguardar el momento exacto. Lo importante aquí es difundir el conocimiento, y que más personas puedan experimentar estos fenómenos en primera fila.

Cuéntanos, cómo viviste el eclise?


Video publicado en Youtube sobre el eclipse lunar del 21 de diciembre. Producido por Karem Brown.

1 comentario:

jacastillo89 dijo...

para no desanimarmos y seguir adelante http://www.youtube.com/watch?v=0GnmAMN4858